Nos conocimos hace muchos años vos y yo, y fue uno de esos encuentros cinematográficos que parecen programados para generar felicidad. Te quise tanto. No creo que nunca llegues a saberlo del todo. El tiempo que te di te lo di con alegría y devoción absoluta y un constante sentimiento de fortuna y agradecimiento; eran días distintos y vos eras fresco, natural, espontáneo y tan, tan hermoso… La felicidad era un minuto mas escuchando tu voz.
Tanto tiempo después, tanta agua bajo el puente, ya ni siquiera me caes bien, ya no me duele nada, ya nadie pierde tiempo jugando a la escondida. Y sin embargo, young boy with eyes like the desert, ya ni tan joven ni tan inexplorado, todavía tengo una caja de felicidad en el alma que nunca llegue a darte. Nunca pude cuidarte. Pasé tanto tiempo corriendo adelante o detrás de vos que nunca estuve a tu lado. Pero no quiero ser tu amiga, y no puedo ser tu hermana. Quiero que te endurezcas, busques, pelees, descubras. Quiero que encuentres vos mismo lo que yo ya no quiero darte. Aunque ya no seas fresco, natural, espontáneo y hermoso. Aunque ya no me caigas bien. Aunque ya no me duela nada.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Solo una cosa, una lagrima se me ha escapado y no ha sido por la persona a quien echo de menos. Nunca palabras tan dulces han significado un adios tan profundo. Ya me has captado.
Publicar un comentario