Llueva, nieve o truene, tres veces por semana me propongo desplazarme las cuatro cuadras que separan mi casa del gimnasio. Si, el estropajo en joggineta y championes con su botellita de Salus de medio que apura el paso, esa seré yo, como todos los años, intentando tomar medidas contra los adipocitos antes de que me aplaste noviembre y la certeza de que solo me salva un cirujano plástico. Mientras me pregunto si hay algo peor que el torturador calambre de tus glúteos que se rebelan tras 200 repeticiones durante la clase de “Intensive-local”, cometo el error de mirar de reojo el espejo 360° que siempre te enfrenta, para que me quede claro que la respuesta es SI.
Bastante peor es ver tu cara roja por el esfuerzo, rodeada de un halo de pelo erizado mal sujeto por 200 hebillas porque claro, el “rebajado” no es ni tan cómodo ni tan practico como parecía, por no entrar en el tema del cerquillo que se te mete en los ojos. Y ni que hablar de la visión de tus miembros (ni tan esbeltos ni tan torneados como quisieras) moverse con bastante poca gracia y bastante mas dificultad que los de tus compañeras, cuyos cuerpos, claro esta, son todos bastante mas agraciados que el tuyo (y mas trabajados también). Ah, ¡que lindo es hacer ejercicio! ¡Que bien se siente una al hacer algo por uno misma!
Ah, no todo es tan grave. Peor fue aquel día que corriendo por la rambla fui interceptada por un caballero que se vio en la obligación de notificarme que encontraba varias similitudes entre mi persona y algún ejemplar de ganado vacuno. En esa ocasión me pregunte que motivo podía tener alguien para tomarse el esfuerzo de dejar la actividad que se encuentra realizando (cualquiera que ella fuese, dado el tinte del comentario, me arriesgaría por la masturbación mental) y acercarse a alguien con el solo y único fin de hacer un comentario ofensivo. Por supuesto que no encontré respuesta, por lo menos no una que tuviera sentido, pero eso me llevo a otra pregunta: ¿Vale la pena deslomarse para que ese mismo subnormal malintencionado cambie el epíteto vacuno por uno equino y ensalce alguna parte de mi anatomía? Yo diría que no.
Así que si voy a desplazarme esas cuatro cuadras hecha un esparpajo de joggineta y championes, no va a ser para que nadie me reafirme diciéndome lo flaca que estoy. Va a ser para mirarme al espejo yo y decirme “Te estas superando”. Y si leo el mismo comentario en un par de ojitos que valgan la pena, mucho mejor.
Así que bueno… Ocho mas, vamos!
Bastante peor es ver tu cara roja por el esfuerzo, rodeada de un halo de pelo erizado mal sujeto por 200 hebillas porque claro, el “rebajado” no es ni tan cómodo ni tan practico como parecía, por no entrar en el tema del cerquillo que se te mete en los ojos. Y ni que hablar de la visión de tus miembros (ni tan esbeltos ni tan torneados como quisieras) moverse con bastante poca gracia y bastante mas dificultad que los de tus compañeras, cuyos cuerpos, claro esta, son todos bastante mas agraciados que el tuyo (y mas trabajados también). Ah, ¡que lindo es hacer ejercicio! ¡Que bien se siente una al hacer algo por uno misma!
Ah, no todo es tan grave. Peor fue aquel día que corriendo por la rambla fui interceptada por un caballero que se vio en la obligación de notificarme que encontraba varias similitudes entre mi persona y algún ejemplar de ganado vacuno. En esa ocasión me pregunte que motivo podía tener alguien para tomarse el esfuerzo de dejar la actividad que se encuentra realizando (cualquiera que ella fuese, dado el tinte del comentario, me arriesgaría por la masturbación mental) y acercarse a alguien con el solo y único fin de hacer un comentario ofensivo. Por supuesto que no encontré respuesta, por lo menos no una que tuviera sentido, pero eso me llevo a otra pregunta: ¿Vale la pena deslomarse para que ese mismo subnormal malintencionado cambie el epíteto vacuno por uno equino y ensalce alguna parte de mi anatomía? Yo diría que no.
Así que si voy a desplazarme esas cuatro cuadras hecha un esparpajo de joggineta y championes, no va a ser para que nadie me reafirme diciéndome lo flaca que estoy. Va a ser para mirarme al espejo yo y decirme “Te estas superando”. Y si leo el mismo comentario en un par de ojitos que valgan la pena, mucho mejor.
Así que bueno… Ocho mas, vamos!

1 comentario:
Si tienes el cuerpo la mitad de bello que la mente el que te dijo algo ofensivo debio ser un mal pajaro para no ver la belleza.
En cuanto a la gimnasia como te explicas que un chico delgado tenga barriga cervecera? Facil no hago nada d deporte pero estoy delgado. solo con buena barriga. Pero con Billys Boot Camp o algo asi (me lo descargue de internet) intento ponerme en forma.
No voy a decir lo de la belleza está en el interior pero si que la belleza o la tienes o por mas ejercicio mental y fisico que hagas no aparece
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