lunes, 17 de septiembre de 2007

Todavía

Espero que sepas perdonarme, es que le tengo miedo a la lluvia copiosa en verano, a los momentos en que las circunstancias parecen alineadas a mi favor, a agarrar velocidad corriendo en la bajada, a las tardes de algodón de azúcar que se convierten en noches de cerveza fría en minutos, a las mentiras que espero ansiosamente, a mi deseo febril de creerlas. No me guardes rencor si me espantan las promesas de tus ojos verdes, las hamacas paraguayas de hilo blanco, la sensación del pasto bajo mis pies, del viento tibio en mi cara, la ilusión de doble filo. Quisiera que me entiendas cuando te digo que no puedo saltar. Todavía no.

10 comentarios:

peregrina dijo...

Hola Leandra, hermosa, leerte es asomarse a la vetana de tu alma. Es tan intimista, tan interior que tu alma se vislumbra.... todavía!
Un abrazo mi reina hermosa!

gabriela dijo...

el pasto bajo mis pies es lo que más quiero ahora, pasto que se los coma a mis pies, mis pies flotando en 10 cm de pasto verde.

eso, lindas sensaciones

Miguel Schweiz dijo...

Leandra, tus escritos tienen una particularidad, se sienten demasiado, pero no se sabe luego explicar cómo... Conviven los sentimientos.

Salvatiere dijo...

Y llegara el momento en que dejaras, que tu cuerpo vaya con el viento....


Saludos para ti


Agustin

Levedad dijo...

leandra!

aquí vengo, al reencuentro.

el pasto, está. pero depende si podés verlo o no.

salí a buscarlo.
crecelo.

me alegra haberte podido alegrar.

gracias

un abrazo desconocido!

stanley dijo...

todo tiene su tiempo y lugar.
ya vas a saber si vale o no la pena el salto.


gracias.

gabriela dijo...

ja

no es un pirata

podría ser
un perfecto fulanodetal
un acondroplásico cualquiera
un silbador profesional
el mismísimo señor otoño

quién sabe

pero un pirata seguro que no
;)

LittlEArtisT dijo...

Quién no ha sido mejor amigo del miedo? Incluso conociendolo, TODAVÍA nos confunde y le damos infinitas oportunidades para convencernos de lo que ya sabemos.
Los cambios no nos gustan... incomodan... no tienen certeza... ni red de seguridad... entonces para que saltar? La vida es movimiento, si paramos, el mundo sigue, y si nos quedamos demasiado tiempo quietos nos morimos... en la comodidad. Sí, nos movemos a diferentes rítmos, y cada uno necesita su tiempo... si decidís no saltar, que no sea por miedo, sino por seguridad a otro camino... también te digo: si no saltás? cómo sabés que podés volar?

Anónimo dijo...
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AleMamá dijo...

Bueno, bueno, muchachita, ¿para cuándo dejamos la buena pluma?
Se te extraña. Un beso