miércoles, 11 de julio de 2007

Sobre la tarde de domingo que me debes

El piso de madera es lindo, lindísimo. Está viejo y gastado pero brilla bajo una capa reciente de barniz, y aún a la luz ladeada de media tarde puedo imaginar como fue encerado infinitas veces con dedicación y cariño. Me gusta sentarme en el piso.

Me gusta el aire tibio y dominguero de este living colorido y algo hippie. Me gustan los adornos, tan poquitos, tan personales, enceguecedores bajo el reflejo de la luz que entra por la ventana.

Me gusta esa luz amarilla, mielera, que chorrea a través del vidrio y lo envuelve todo, entremezclandose y volviendose uno con el sonido de Dave Matthews y su banda. Me gustan Dave Matthews y su banda, aunque nunca te lo confiese.

Me gusta el olor a café recien hecho. Me gusta tu sonrisa irregular, y los millones de colores increíbles que el sol le arranca a tu pelo.


Me gusta el halo alrededor de tu cabeza

4 comentarios:

peregrina dijo...

Querida, cómo puedo er tu lugar, la madera, el juego luces, las cosas hippies...
Tu poesía es el eco de una melodía en el corazón de los humanos
Abrazos

Cielo Violeta. dijo...

A mí me gusta la manera en que encaraste el escrito :)

Sancho Panza dijo...

cálido texto. lindo para estas noches terriblemente frías.
ahí se ven!

FEFI dijo...

Leandra: una descripcion pristina digna del comienzo de un cuento o de un texto mas extenso.
sl2,
fer