El piso de madera es lindo, lindísimo. Está viejo y gastado pero brilla bajo una capa reciente de barniz, y aún a la luz ladeada de media tarde puedo imaginar como fue encerado infinitas veces con dedicación y cariño. Me gusta sentarme en el piso.
Me gusta el aire tibio y dominguero de este living colorido y algo hippie. Me gustan los adornos, tan poquitos, tan personales, enceguecedores bajo el reflejo de la luz que entra por la ventana.
Me gusta esa luz amarilla, mielera, que chorrea a través del vidrio y lo envuelve todo, entremezclandose y volviendose uno con el sonido de Dave Matthews y su banda. Me gustan Dave Matthews y su banda, aunque nunca te lo confiese.
Me gusta el olor a café recien hecho. Me gusta tu sonrisa irregular, y los millones de colores increíbles que el sol le arranca a tu pelo.
Me gusta el halo alrededor de tu cabeza
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4 comentarios:
Querida, cómo puedo er tu lugar, la madera, el juego luces, las cosas hippies...
Tu poesía es el eco de una melodía en el corazón de los humanos
Abrazos
A mí me gusta la manera en que encaraste el escrito :)
cálido texto. lindo para estas noches terriblemente frías.
ahí se ven!
Leandra: una descripcion pristina digna del comienzo de un cuento o de un texto mas extenso.
sl2,
fer
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